Máquinas cabronas

A ver, les sitúo. Hasta el verano pasado en mi gimnasio todo era normal. Todo iba sobre ruedas entre las máquinas y yo. Pero en verano, el gimnasio cerró para remodelarlo y cambiar las máquinas, pesas y demás. Lo iban a cerrar por un mes y al final fueron 6, pero no pasa nada.

El problema comienza cuando abrieron el gimnasio “nuevo”, por así decirlo. Que fue allá por febrero. Las máquinas de cardio, las máquinas para sudar, sudar y sudar son unas cabronas. Mis mayores enemigas son:

EL STEP

LA BICILCETA

LA ELÍPTICA

LA CINTA DE CORRER

Y claro, ustedes se preguntarán: ¿qué le habrán hecho estas pobres máquinas a este joven, inteligente, hermoso y apuesto muchacho? Pues muy sencillo. Tú te subes a ellas y te pones a hacer ejercicio y todo va bien, pulsas el botón para subir la velocidad y se sube. Ningún problema. Ningún sonido. El problema viene cuando bajas un poco la velocidad porque ya no puedes más. La flechita hacia arriba de la velocidad no tiene sonidos. La flechita hacia abajo… ¿cómo decirlo? Emite un sonido que se escucha en 100 Km a la redonda. Es un sonido tipo: “¡EH! ¡ENTÉRENSE TODOS! ESTE DE AQUÍ ES UN DÉBIL, UN FLOJO, UN COBARDE, ACABA DE BAJAR LA VELOCIDAD, VAMOS A MIRARLO TODOS MAL Y A REÍRNOS DE ÉL!”.

Llevaba mucho tiempo aguantando, pero ya exploté.

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Published in: on mayo 1, 2010 at 4:48 pm  Comments (4)  
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