Frases infanticélebres IX

Parece que estoy en racha y esta semana han caído dos posts (ya hasta el año que viene estamos servidos).

 

 

Al hermano de una amiga (9 años) se le cayó un diente justo en la época en que en los colegios reparten el sobre del Domund para donar dinero a los más desfavorecidos y tal. Entonces, el ratoncito Pérez le trajo 10€ y sus padres le dijeron que se pensara si quería quedarse con el dinero. Al cabo de unos días pensándoselo, decidió que sí, que lo iba a donar. Entonces, cuando lo metió en el sobre, le dice a la madre:

“Mamá, ¿por esto me van a hacer santo?”.

Published in: on marzo 18, 2011 at 9:30 am  Dejar un comentario  
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Mala suerte

Últimamente llevo una racha que lo único que hago es mirar al cielo y gritar con clemencia “¡¿ALGO MÁS?!”.

Empezando este cuatrimestre, perdí mi estuche con mi pendrive dentro. Una compañera encontró el estuche, pero el pendrive permaneció en búsqueda y captura (y lo sigue estando). Ahí empezó todo.

Luego, a medida que han pasado las semanas, todo ha continuado con normalidad (la normalidad implica mi torpeza, mi patosidad y mi tendencia a meter la gamba en cualquier situación, claro está).

El domingo pasado, quedamos tres amigos y yo en mi casa para hacer una práctica de fisiología en mi casa, práctica que ni habíamos abierto hasta ese mismo momento. Constaba de 6 experimentos (virtuales). Comenzamos con el primero, con tan buena suerte de que la página se me colgó 2 veces y otra vez yo pensaba que se trataba de una impresión de pantalla y cerré la página (APLAUDAN, Y LOS AUTÓGRAFOS TODOS AL FINAL JUNTOS, POR FAVOR). Al finalizar el primer experimento, nos dimos cuenta de que había que imprimir experimento por experimento y no te daba la posibilidad de guardar el archivo. Mi impresora no tenía tinta. Entonces, fuimos a casa de otra amiga que sí tenía tinta con la buena suerte de que justo en ese momento comenzó a diluviar. Nunca había estado tan empapado habiendo usado paraguas (y sin haberlo usado). Encaminamos la práctica y me fui a las 12:00 sin haberla acabado. Cuando llegué a mi casa, me di cuenta de que había perdido las llaves. La noche la pasé muy mal, pensando que mis llaves las tenía cualquiera, entrarían a mi casa, nos robarían todo, nos violarían y nos matarían (EN ESTE ORDEN, SI NO, NO VALE).

Al contarle a mi madre lo de las llaves, me preguntó si había mirado en los bolsillos del abrigo. Estaban en los bolsillos del abrigo.

Ayer, yendo de la planta alta a la baja de la biblioteca de la universidad, había un gran charco por las goteras del diluvio que ha habido estos días. Una amiga pisó el charco, me reí y decidí que yo pisaría el cartón que había precisamente para eso. Pues no, la finalidad del cartón no era que no pisaras el charco. La finalidad del cartón era deslizarse sobre el agua y hacer que yo me cayese y me mojase todo mi lado derecho: pantalón, chaqueta, camiseta y me quedase estudiando muy empapado toda la tarde.

Hoy, ya como culmen, he perdido mi estuche.

Encima ha nevado y no he podido ir a verlo.

Y ya me tengo que clausurar, creo que voy a fundar una nueva orden religiosa de clausura: los culperos (CULP es la biblioteca a la que voy a estudiar). Esto es toooodo.

PD: y más cosas que se me habrán olvidado.

Published in: on marzo 15, 2011 at 11:06 pm  Comments (1)  

Caer en picado

Bueno, antes que nada, decirles que sigo vivo y esas cosas. Ahora que ya he empezado en la universidad, a penas tengo tiempo de escribir por aquí. “¿Y durante el verano qué?”, pensarán. Pues durante el verano estuve haciendo cosas de verano como divertirme, viajar, ir a la playa y no pasar a penas por mi casa.

Pues este post ( a saber cuándo será el  próximo) va dedicado a dos personajes que han pasado de estar en una posición medianamente … aceptable para caer a lo más bajo.

El primero de ellos es Juan Luis Calero.

Este hombre era Dios, en una época. Tenía programas de humor muy buenos. Buscaría vídeos suyos, pero estoy escribiendo esto a las carreras (ya lo hacen ustedes, que son unos marujos). Pues bien, ¿a qué se dedica este señor ahora?  ¡A ESTO!

A anunciar Danacol. No encuentro el anuncio, pero es muy patético.

El segundo es …. ¡el gran (no) Jordi Cruz!

Vale que el tío era odioso. Vale que no eran sus manos (yo tengo la teoría de que eran las del manitas, que por cierto acabo de enterarme de que era el presentador en la versión inglesa, mira tú de lo que se entera uno leyendo un poco la Wikipedia). Vale que tenía una voz odiosa. Pero… ¡joder! Todos los niños lo veíamos y hablábamos de su programa y blablabla. Pues ahora el señorito anuncia aceitunas. Así, como lo oyen.

PD: Y esto es lo que pasa cuando escribes un post a las carreras, pero es que una de mis lectoras más fieles, Carolaina del Paino, no deja de presionarme para que escriba, pues este patetipost se lo dedico a ella. Con mucho cariño, eso sí.

Published in: on octubre 14, 2010 at 7:22 pm  Comments (3)  

Los coches con dos puertas

Saben de lo que hablo.

Me refiero tanto a un coche de dos puertas normal-lujoso:

2puertas

Como al más zarrapastroso:

2puertas_1

¿Qué objetivo tienen? ¿Con qué fin una persona se compra un coche de dos puertas? Al fin y al cabo…. salvo las puertas, todo es igual al de 4. La única respuesta que se me ocurre es que lo hacen para jodernos a las personas como yo, a los patosos, a ésos que subir o bajar de un coche de 2 puertas supone un desafío extremo, a las personas que nunca consiguen salir a la primera, a las que siempre se dan en la cabeza en estos coches, a las que ven un coche de este tipo y tiemblan. No le veo otra explicación y no, no tiene gracia.

Tu edad es tu descuento

No se si habrán visto la publicidad de una óptica que dice “tu edad es tu descuento”. Simplemente consiste en esto.  Es más, te ponen un ejemplo en el anuncio: “si tienes 82 años, tendrás un descuento del 82%”.

En un principio, parece un chollo, una ganga. Pero yo, que tengo mucho tiempo libre (VERANOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOme paré a pensar y llegué a una reflexión. Si acude a esta óptica una persona de 101 años (o más), ¿le pagan por llevarse las gafas? Sólo hay una manera de averiguarlo:

¡ESPAÑOLES LONGEVOS! SALGAN A LA CALLE. ACUDAN A ESTA ÓPTICA. PREGUNTEN POR SU DESCUENTO Y SI ES COMO YO PLANTEO, ARRUINÉMOSLES (no es nada personal con la óptica. Simplemente me salió la vena revolucionaria).

Estoy vivo, y he vuelto

Sí, lo que leen. Después de esta larga ausencia (último post el 6 de mayo) he vuelto, y lo he hecho para quedarme. O al menos hasta septiembre. Pero quisiera ponerles al día en algunas cosas.

Estos dos meses han sido de locura. Respecto a los exámenes finales, a la PAU y todo eso. Tuve muy buenas notas en ambos, por cierto. Sí, lo admito, yo también me uno a ese grupo de personas que dice “no te agobies, la PAU no es para tanto”, pero yo creo que estar histérico en esos días y, sobre todo, en los que los preceden, es algo prácticamente natural.

Siguiendo con el tema “estudios”, ya he salido de mi famosa crisis estudiantil. Después de darle mil vueltas, me preinscribí en medicina, ya que es a la que más ventajas le encontré y de ahí puedo terminar investigando, que es realmente lo que quiero.

Ya cumplí los 18 (wiiiiiiiiiiiii) y no, tampoco es para tanto. Y parece que estoy madurando y todo. Prueba de ello es que hoy arranqué todos los recortes de cantantes que tenía pegados en mi pared para cambiarlos por fotos con mis amigos, por recuerdos al fin y al cabo.

Ahora voy a ponerme serio. Voy a hablar de mi pobre y desolado ordenador. Nadie sabe cómo ocurrió, pero le entraron dos pedazo de virus que me dejan hacer todo menos usar internet,  o sea, no me dejan hacer nada. Agradezco a mi hermana que me lo preste más o menos a menudo. En esta semana o la próxima mi padre tomará cartas en el asunto. Espero que recen por él.

Finalmente, me comprometo a escribir en el blog con frecuencia.

Sí, estoy de nuevo por aquí y por Twitter. En definitiva, estoy de nuevo en el cibermundo.

Y sí, estoy dispuesto a vivir un verano por todo lo alto con mis amigos.

Published in: on julio 1, 2010 at 9:39 pm  Comments (1)  

Miedo

Tengo miedo. Miedo de no saber qué estudiar. Miedo a la PAU.

Pero sobre todo tengo miedo al futuro. Sé que hoy, jueves 6 de mayo a las 20:23 estoy aquí sentado en mi habitación escribiendo un post. Pero no sé dónde estaré en septiembre-octubre. No sé si estaré en Barcelona estudiando Genética, en Madrid Bioquímica, aquí Medicina. Realmente me estresa. Y me da mucho más miedo perder la relación con los amigos que tengo ahora. Hay mucha gente con la que me llevo bien hoy por hoy. Y, supuestamente, una vez que entras en la universidad, pierdes todo ese contacto. Yo no quiero. Bastante me ha costado conseguir estas amistades como para ahora empezar de cero.  Sé que debo aprovechar y disfrutar el momento, pero a veces pienso en esto y  me horrorizo.

Lo único que quiero es congelar el tiempo en el verano. Tampoco es demasiado lo que pido, ¿no?

Published in: on mayo 6, 2010 at 7:28 pm  Comments (2)  

Máquinas cabronas

A ver, les sitúo. Hasta el verano pasado en mi gimnasio todo era normal. Todo iba sobre ruedas entre las máquinas y yo. Pero en verano, el gimnasio cerró para remodelarlo y cambiar las máquinas, pesas y demás. Lo iban a cerrar por un mes y al final fueron 6, pero no pasa nada.

El problema comienza cuando abrieron el gimnasio “nuevo”, por así decirlo. Que fue allá por febrero. Las máquinas de cardio, las máquinas para sudar, sudar y sudar son unas cabronas. Mis mayores enemigas son:

EL STEP

LA BICILCETA

LA ELÍPTICA

LA CINTA DE CORRER

Y claro, ustedes se preguntarán: ¿qué le habrán hecho estas pobres máquinas a este joven, inteligente, hermoso y apuesto muchacho? Pues muy sencillo. Tú te subes a ellas y te pones a hacer ejercicio y todo va bien, pulsas el botón para subir la velocidad y se sube. Ningún problema. Ningún sonido. El problema viene cuando bajas un poco la velocidad porque ya no puedes más. La flechita hacia arriba de la velocidad no tiene sonidos. La flechita hacia abajo… ¿cómo decirlo? Emite un sonido que se escucha en 100 Km a la redonda. Es un sonido tipo: “¡EH! ¡ENTÉRENSE TODOS! ESTE DE AQUÍ ES UN DÉBIL, UN FLOJO, UN COBARDE, ACABA DE BAJAR LA VELOCIDAD, VAMOS A MIRARLO TODOS MAL Y A REÍRNOS DE ÉL!”.

Llevaba mucho tiempo aguantando, pero ya exploté.

Published in: on mayo 1, 2010 at 4:48 pm  Comments (4)  
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Crisis

Sí. Estoy en crisis. Una crisis estudiantil. Probablemente una de las crisis más profundas a las que me he enfrentado en mi corta vida.

A meses de la dichosa PAU (que ya tendrá su merecido post más adelante), no tengo ni idea de qué estudiar.

Tengo un problema. Y es que me gustan MUCHAS COSAS pero no me apasiona NADA.

En el instituto, por su parte, no ayudan nada. Cada profesor te recomienda que estudies algo que tenga que ver con lo que imparte, el departamento de orientación te desorienta…todo muy desconcertante, vamos.

La decisión de qué estudiar es algo muy importante. No estás decidiendo qué estudiar el año que viene, estás decidiendo a qué dedicarte durante el resto de tu vida.

En primero de Bachiller veía más claro lo de meterme a estudiar medicina, y mucha gente me apoyó. Pero ahora tengo mis dudas, y algunas personas de aquellas  que me apoyaron ya dan por hecho que voy a estudiar medicina. Un mensajito para esa gente: no ayudan.

Incluso ha habido días que me he planteado hasta dejar de estudiar después de Bachillerato (momentos esporádicos, cosa que no va a pasar).

Y claro, te paras a pensar: ¿qué estaba haciendo yo cuando todo el mundo estaba decidiendo qué estudiar?

Lo último ha sido hoy. Hoy nos preinscribimos para la PAU y al finalizar la preinscripción te daba la opción de preinscribirte en la universidad. En ese momento me sentí como una mierda. Todo el mundo ponía 5, 6 carreras ¿y yo? Yo nada. No fui capaz de poner ni una triste carrera. Te hunde bastante, la verdad.

Todos los días me acuesto con la esperanza de despertarme al día siguiente con la iluminación de saber qué estudiar, a qué dedicarme. Pero ese día de ver la claridad nunca llega.

Cada día que pasa hasta llegar a la dichosa PAU siento como que pierdo un día para decidir mi futuro y eso me frustra, me frustra de mala manera.

En fin… es momento de tomar decisiones importantes.

Published in: on abril 15, 2010 at 5:13 pm  Comments (5)  
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La batallita del abuelo

Hoy, día 3 de abril del 2010, es uno de estos días que yo nombraré cuando le cuente batallitas a mis nietos. Pero como no tengo nietos, y tardaré mucho en tenerlos, creo yo, pues lo voy a escribir aquí, que para eso está un blog también, ¿no? para contar las batallitas. Al caso, que si no me pierdo:

Desde que empezó esta Semana Santa yo he estado convenciendo a mis amigos para ir al sur. En el sur siempre hace bueno. Todo el año. O al menos eso pensaba yo, hasta hoy.  Al final convencí a 5, a 5 valientes: Yara, Edgar, Sonina, Ale y Muñoz. Y yo, que aunque no me hizo falta autoconvencerme, también viví esta aventura. Cogimos la guagua en la estación de San Telmo. Todo hay que decirlo: moríamos de frío, pero… ¡qué más da! ¡En el sur siempre hace bueno! La guagua se dirigió hacia el sur, y el día no mejoraba, pero… ¡Bha! ¡En el sur seguro que está todo despejado! Como la guagua se hace un poquito pesada, no te das cuenta de por dónde vas, y cuando menos te lo esperas, ya estás en el sur. Y no, no hacía sol, de hecho estaba igual de nublado que en la capital, pero nos dijimos: “¡Bueh! ¡Esto al mediodía se levanta, verás tú!” ¡Y una mierda!

Como no sabíamos qué hacer nos pusimos a andar… y andar… y andar…. pasamos la zona nudista….. y seguimos andando… y andando… Vamos hora y pico larga caminando. ¡Ah, por cierto! Se me había olvidado que había una pequeña diferencia con la ciudad: hacía viento, mucho viento.

Nos sentamos en una zona… no sé exactamente por qué elegimos esa zona. Bueno sí, porque ya no podíamos caminar más. Allí algunos comimos, otros se fueron al McDonald’s, otros “jugamos al volleyball”, lo típico que haces cuando vas al sur y está malo, vamos. En esto nos llamaron unos amigos, que estaban en unos apartamentos, que fuéramos sin mosca, pero algunos de nosotros no estábamos por la labor, nos daba vergüencica, vamos. Entonces nos echamos a caminar de nuevo, sin rumbo fijo. Pero eso de caminar por la orilla de la playa está muy visto, nosotros caminamos por las dunas de Maspalomas, las atravesamos. En medio de las dunas, nos cogió una especie de tormenta de arena. Subías una duna enorme, pero la siguiente era más grande aún y así ad infinitum. Es lo más parecido a estar en el desierto que he vivido.

Posteriormente, llegamos a una zona en la que verificamos que las profundidades de las dunas son una zona de cruising. Fuimos a la avenida, en búsqueda del Holiday World, pues ya nos habíamos decidido a ir a los apartamentos de nuestros amigos, y quedaban enfrente del parque.  Ale dijo que sabía cómo llegar. Mentira. Preguntamos a un taxista. Finalmente nos encontramos con un amigo en el parque y fuimos a los apartamentos.

Estuvimos como dos horas en la piscina del apartamento, solos, sin los que se estaban quedando allí, de carotas, vamos. Cada vez que alguien daba un grito yo pensaba: “mierda, ya nos pillaron. Bueno… al menos ya nos bañamos”.

Luego fuimos a los recreativos, donde Sonia tuvo la genial idea de jugar a esta cosa que es con una fichita y sale aire y tienes que meter la fichita en donde el contrincante (algún día escribiré un post sobre por qué nadie sabe cómo se llama eso, recuérdenmelo) por parejas. Estuvo bien.

Cogimos la guagua de vuelta. El trayecto tranquilito

En la guagua amarilla (de la ciudad) el chófer dio un frenazo y no tuvimos un accidente de milagro.

Lo gracioso fue cuando llegué a mi casa. ¡ME QUEMÉ! ¡ME QUEMÉ! ¿Pero cómo me voy a haber quemado? Lo mejor es que tengo la marca de la camisilla y de los pantalones. Y la nariz y las orejas como tomates.

Consecuencias del día de hoy:

-Estoy muerto, muy hecho polvo.

-No siento las piernas de tanto andar y de tanto subir y bajar dunas.

-Estoy quemado, no sé cómo dormiré hoy.

-Me traje 4 dunas de Maspalomas: una en cada oído, una en la mochila y la otra en el resto de mi cuerpo.

-Me reí mucho y fue una aventura muy divertida, digna de contar a mis nietos.

Published in: on abril 3, 2010 at 11:31 pm  Comments (1)  
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