El sentimiento que las cucarachas despiertan en mi madre no es asco, ni miedo, es mucho más, no se ha inventado una palabra para explicarlo. Es más, cuenta la leyenda en la familia Alemán que mi madre de pequeña limpiando se encontró una cucaracha moribunda, gritó y la cucaracha estiró la pata definitivamente. Pero repito, esto por el momento es una leyenda.
La cucaracha.
Cuando mi madre toma la determinación de matar una cucaracha, que es algo que le lleva muchísimo tiempo (normalmente es porque el resto de habitantes de esta casa pasamos del tema), realiza un ritual. La mata, coge la pala de cuando barres y recoge la cucaracha con ella. A continuación la tira al jardín siempre seguido de un: “Pa que coman los gatos”.
Y ahora reflexionemos: ¿Por qué no tira mi madre las cucarachas al cubo de la basura? La teoría más aceptada es que piensa que las cucarachas se alimentan de criptonita y al tirarlas muertas a la basura resucitarán y tendrán una fuerza superior tan espectacular como para abrir la tapa de la basura y luego la puerta del mueble donde está la basura. Posteriormente nos comerá a todos será el fin de los Hernández Alemán.
Vamos, una paranoia estúpida como otra cualquiera. Mi madre y mucha gente tienen muchas más, pero eso ya vendrá en otros posts.

